Como en tantas cosas, en fútbol Argentina comparte muchas cosas con su vecino y hermano Uruguay. Es cierto que existe una histórica rivalidad –propia de vecinos- que, sin embargo se desvanece apenas la Selección Uruguaya o la Argentina deben enfrentar en el campo de juego a un tercer país: en ese caso, argentinos y uruguayos apoyan a la representación hermana con abierta decisión.

Por cierto, el primer “hincha” de fútbol de la historia fue uruguayo. El término comenzó a usarse en los tiempos en que este deporte arraigó profundamente en el Río de la Plata, a principios del s. XX, y como en tantas cosas que surgen de la costumbre popular, circulan varias versiones y hasta leyendas alrededor de su origen. La más aceptada indica que “el hincha” surgió en Montevideo, y más precisamente en el Club Nacional de Fútbol (el primer equipo uruguayo por antigüedad).

Dicen que se llamaba Prudencio Miguel Reyes, que su oficio era el de talabartero (artesano especializado en trabajos en cuero), y que había sido empleado para ocuparse de cuidado de las pelotas que utilizaba el club. Una de sus tareas como lo que hoy se conoce como “utilero” era, precisamente, la de inflar (hinchar) los balones antes de cada partido.

Como es de imaginar, Reyes se hizo fanático del club para el que trabajaba, y con sus pulmones muy bien desarrollados de tanto inflar pelotas (en aquellos tiempos no existían máquinas para hacerlo), alentaba a su equipo con estentóreas arengas y gritos que sobresalían por encima de los de los demás fanáticos.

Los comentarios de la gente no se hicieron esperar: “Mirá cómo grita el Hincha”, (por su tarea de “hinchar” las pelotas), decían. Y así fue como poco a poco el término se fue aplicando a todo aquél que durante los encuentros alentaba fogosamente a sus favoritos, cruzó rápidamente el Río de la Plata, y fue adoptado como propio por todos los argentinos.

Revista de El Observador "EL AÑO QUE VOLSIÓ A LATIR LA CELESTE"
Revista de El Observador "EL AÑO QUE VOLSIÓ A LATIR LA CELESTE"